Las madres que luchan

Las madres que luchan

Marta Ramallo, mamá de Johana, y Cristina Gramajo y Silva Rosito, madres de dos de los siete muertos en la masacre de Pergamino, participaron del XVI encuentro de Jóvenes y Memoria, para compartir sus historias de lucha con los más de 1.400 pibes de escuelas y organizaciones territoriales de toda la provincia que estuvieron, durante los últimos dos días, en Chapadmalal. “Duele como mamá pero, en cada sonrisa y abrazo de ustedes, veo a Johana”, dijo Marta.

Johana Ramallo desapareció el 26 de julio, la familia y los amigos aseguran que es víctima de trata. En estos casi cuatro meses, el Estado no la buscó. El 2 de marzo, siete personas murieron en la masacre de la Comisaría 1ª de Pergamino. Casi 8 meses después, el comisario Donza sigue prófugo de la justicia y sólo uno de los policías imputados está en la cárcel. Detrás de la búsqueda de Johana y del pedido de justicia por los 7 están las familias, están las madres: están Marta, Silvia, Cristina.

_MG_0797Marta llegó con la organización ATR de Villa Elvira que presentó su trabajo de investigación Devuelvan a Johana Ramallo. ATR es una de las tantas organizaciones que participaron en estos días, también estuvieron otras de La Plata y La Matanza, y durante todo el encuentro fueron más de 150 organizaciones que, desde el territorio, luchan por los derechos de niños, niñas y adolescentes. Organizaciones que encuentran en la militancia colectiva y solidaria las herramientas para transformar la realidad.

Esta participación que crece año a año consolida la emergencia de un actor fundamental, junto a las escuelas, en el entramado de Jóvenes y Memoria. Al mismo tiempo, estas organizaciones con sus trabajos, desafíos y particularidades contribuyen a la construcción plural y democrática del programa de la Comisión Provincial por la Memoria.

“Johana es hija de toda la gente que se sumó a esta lucha. Hace 4 meses que mis hijos esperan que vuelva a entrar en la casa con ella”, dice Marta ante un auditorio lleno tras las presentación del trabajo. Y agrega: “Agradezco a mis hijos que sufren el dolor de no tener a su hermana, sin ellos no podría seguir la lucha”.

Johana fue vista por última vez el 26 de julio a las 20:30 horas en la estación de servicio YPF de las calles 1 y 63; desde el primer momento, los familiares y amigos denunciaron que ella no se fue por su propia voluntad, que es víctima de una red de trata, que la justicia no hizo nada por encontrarla y que la Policía Bonaerense obstaculizó la investigación.

“Le pedí a la justicia que me escuche como mamá, que investigue porque Johana desapareció en una zona donde sabemos que hay proxenetas, que regentean con el cuerpo de nuestras pibas, pero la justicia no hizo nada”, cuenta Marta. Y agregó: “No tenemos que permitir que el estado siga abandonando a nuestras pibas. Y también quiero decirles a las chicas que no se sientan solas, que busquen ayuda, que reclamen, que pidan ser escuchadas”.

23799889_1595037720564879_7152889360396868191_oCerca de Marta, estuvieron Cristina Gramajo y Silvia Rosito, mamás de dos de los jóvenes víctimas de la Masacre de Pergamino. Atravesadas por la misma lucha, por el mismo dolor, gritando la responsabilidad del Estado, identificadas una en la otra y, por sobre todas las cosas, sintiéndose durante estos dos días acompañadas por el calor y la energía de más de 1.400 jóvenes de escuelas y organizaciones territoriales de toda la provincia.

“La Comisión nos acompañó desde el primer momento, nos dio y nos sigue dando herramientas para continuar esta lucha. Este encuentro es otra muestra de ese aprendizaje que siembra solidaridad, que construye un camino para la defensa de los derechos humanos”, señaló Cristina, mamá de Sergio Feliberto.

El 2 de marzo, Sergio, Federico, Alan, Franco, John, Juan Carlos y Fernando murieron asfixiados y quemados en la Comisaría 1ra de Pergamino. La policía no hizo nada para prevenir el siniestro ni para auxiliar a los 7 jóvenes; hoy, el comisario Donza continúa prófugo y otro cuatro de los 5 agentes imputados están con prisión domiciliaria.

Seis escuelas secundarias y una escuela superior de arte de Pergamino realizaron investigaciones sobre la Masacre de Pergamino para esta convocatoria de Jóvenes y Memoria. Realizaciones que iban desde el video hasta intervenciones performáticas. Investigaciones sobre lo que pasó, sobre la lucha de justicia con el testimonio de las madres, sobre las biografías de vida de los chicos asesinados. “Gracias a todos por hablar de nuestros hijos, ellos tenían proyectos, tenían un futuro y eran personas que no merecían morir así, bajo custodia del Estado”, agregó Silvia, mamá de Fernando Latorre.

“Fue uno de los hechos más injustos en nuestra sociedad y, frente a los discursos negacionistas que buscaban justificar lo que pasó, merecía ser contado, seguir escribiendo esta versión de los hechos, que es la real”, dicen Gabriela, Brenda, Damián y Marcos de la Escuela de artes visuales 501 de Pergamino. Y agregan: “Las mamás convirtieron todo el dolor en jornadas contra la violencia institucional, en crear conciencia en la comunidad. Nosotros tenemos que acompañarlas y reclamar justicia para que no vuelva a pasar porque era previsible, la comisaría tenia miles de denuncia, sin embargo no hicieron nada”.

¿El Estado tiene que responder por qué los dejaron morir?, se pregunta Bruno. Bruno y Fabián participaron de Jóvenes y Memoria con el CENS 460 de San Martín, una escuela en contexto de encierro. Sólo Bruno y Fabián llegaron a Chapadmalal de todo el grupo de investigación y sólo pudieron quedarse por un día. “Las personas en las cárceles sólo están privadas de su libertad no de sus derechos; sin embargo, sabemos, y lo sabemos porque la Comisión está ahí en las cárceles, hablando con ellos, que esos derechos no se garantizan, que el Servicio Penitenciario Bonaerense gestiona con arbitrariedad y violencia esos espacios. Que no los dejen venir hasta acá a muchos compañeros o que nos digan cuánto tiempo pueden estar es parte de esa arbitrariedad”, comentó Sandra Raggio, directora general de la CPM, durante la presentación del proyecto.

Los mapas es el título del trabajo, una iniciativa que se gestó en el CENS 460 para que los detenidos confeccionen mapas temáticos para donar a un instituto superior. “Cuando lleguemos y le contemos que estaban todos parados aplaudiendo de pie, no lo van a poder creer. Esto no lo vamos a olvidar nunca”, comentan Bruno y Fabián

Más allá de la producción Mapas es un proyecto sobre lo que significa la educación en el encierro: “Sirve para abstraerse del contexto, para aprender herramientas que nos llevamos el día que salgamos”, dice Bruno. “Sirve también para que, cómo contó Bruno en el video, él pueda ayudar a su hijo con las tareas de matemáticas”, aporta Fabián.

“Salvo estos espacios, la rehabilitación adentro de la cárcel no existe. Quedamos excluidos bajo un solo concepto dogmatico: el encierro. Cometemos errores pero la cosa viene por otro lado: lamentablemente, el sistema está armado para que una salga y tenga que volver a entrar, porque afuera no tenemos oportunidades”, concluyen Fabián y Bruno..

El CENS 460 participa desde hace años en Jóvenes y Memoria. “Para la Comisión Provincial por la Memoria siempre es emocionante contar con la presencia de ellos y más aún, en este momento, en un momento de grave retroceso en el sistema penal, cuando la reforma de las leyes de ejecución penal vuelven a reinstalar como única alternativa el encierro y el castigo. Ellos acá nos demuestran que estamos en el camino que debemos estar, el camino hacia la conquista de más derechos”, cerró Sandra Raggio.

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