Género, derechos humanos y diversidades

Este material pretende acercar algunos conceptos y recursos teórico-prácticos para trabajar la temática de género en el marco del Programa Jóvenes y Memoria. Aquí presentamos un abordaje general con definiciones que creemos servirán a todos los equipos así como algunas herramientas pensadas para diferentes perspectivas desde las que mirar la cuestión y problemáticas más específicas. En todos los casos intentamos complementar con material teórico sugerido y actividades y dinámicas para trabajar en los grupos.

 Género, derechos humanos y diversidades

Concebimos al género como un concepto dinámico de construcción sociocultural. Este término, de múltiples y diversos significados, nos sirve para contemplar numerosas desigualdades que las personas sufren por una asignación genérica que históricamente fue considerada como “natural”.

Socialmente se ha establecido una binorma que vuelve imperante definir a las personas dentro de alguno de los dos casilleros posibles: varón o mujer, y desde ahí estructurar toda una serie de comportamientos y actitudes esperados con los que se deberá cumplir necesariamente para no pasar a formar parte de alguna “divergencia”.

Encontramos que ser “mujer” trae consigo un deber ser vinculado al ámbito doméstico, al cuidado de las personas cercanas, a lo irracional, emocional, natural, privado, a lo reproductivo. Ser “varón” implica un deber ser social, racional, físico, cultural, público, ligado directamente a lo productivo. Así, ellas se ocupan de la casa y los cuidados personales mientras ellos salen a trabajar y establecen relaciones sociales. Esto responde a los intereses de lo que llamamos “héteropatriarcado”, que no sólo propone esta diferencia binaria como natural sino que establece al espacio público como valorado en contraposición al espacio privado que se considera devaluado[1].

Esta estructura estanca no permite que los cuerpos y deseos difieran de lo previamente establecido para ser respetados como “sujetos de derechos”. La diferencia entre los derechos de varones y mujeres ha sido motivo de lucha de los feminismos denominados “sufragistas” que buscaban que las mujeres pudieran votar. Hoy en día el objetivo es mucho más abarcativo y simple a la vez: hablamos de que cualquier persona debiera vivir en igualdad de derechos con las otras; y así incluimos todo un abanico de cuerpos y deseos no heteronormados cuya autonomía es continuamente vulnerada por las violencias machistas.

Todo lo dicho previamente plantea que cada vez que nos encontramos frente a una problemática de género, esta tiene una raíz ESTRUCTURAL conectada a un sistema patriarcal que da forma a las relaciones sociales en todos sus niveles (económico, cultural, político, etc.) y necesariamente las convierte en relaciones de poder.

Para trabajar en el marco del Programa Jóvenes y Memoria desde estos supuestos les proponemos algunas definiciones y pensar al “género” como una categoría de análisis social que tiene que cruzarse con otras: clase, etnia, religión, geografía, momento histórico, etc. Sugerimos que se pregunten en todos los casos cómo participan, por acción u omisión, los siguientes actores sociales (y todos los que se les ocurran):

Estado (sistema de salud, sistema educativo, fuerzas de seguridad, Poder Judicial, Poder Legislativo)

Medios de comunicación

Instituciones y producciones culturales

Grupos económicos

Organizaciones políticas y sociales

Instituciones religiosas

COMO EJEMPLO: Si en Córdoba analizáramos los procesos de lucha y su vinculación con el género, podríamos tomar el caso de las Madres del Barrio Ituzaingó, organización social que pelea por la salud de lxs vecinxs del barrio, en clara oposición a los intereses de la empresa multinacional Monsanto. En este caso, si dejáramos afuera al grupo económico perderíamos un actor importantísimo en las causas de la problemática a investigar.

ACLARACIÓN IMPORTANTE

Como proyecto de investigación para trabajar en el Programa no se aceptarán “campañas de concientización”. Esto no está vinculado en exclusiva a las problemáticas de género, pero encontramos que al abordar muchas de ellas se piensa únicamente en producir algún cambio en la sociedad, práctica que creemos no sólo legítima sino necesaria pero no es el objetivo de una investigación. Proponerles investigar sobre un tema implica que se hagan preguntas sin dar de antemano las respuestas, que puedan indagar en fuentes de todo tipo, buscar experiencias de acercamiento a la temática, debatir en colectivo.

[1] “La ‘sociedad civil’ se distingue de otras formas de orden social por la separación de la esfera privada de la pública, la sociedad civil se divide en dos reinos opuestos, cada uno con un modo de asociación distintivo y contrastante. Así, se canaliza la atención en una de las esferas, que es considerada como el único reino de interés político”. Pateman, Carol (1995) El contrato sexual ANTHROPOS. UAM, México.

 

PERSPECTIVAS

 

 

PROBLEMÁTICAS

 

 

GLOSARIO

 

 

¿COMO CONTAR UNA HISTORIA?

 

 

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